Gestionar los nervios




A medida que se acerca el día de la boda, es normal que lo nervios vayan creciendo, el estrés de los últimos preparativos vaya haciendo mella y podemos llegar a convertirnos en auténtica briedzillas. Es un hecho demostrado que durante los meses de preparativos, muchas novias van a pelearse (y reconciliarse) con su madre y su casimarido como un millón de veces.

Y es que preparar una boda es un tobogán de emocione. Por un lado, están la ilusión, las ganas, los que yo llamo los "nervios buenos". Pero, por otro, suelen aparecer el estrés, las frustraciones por no conseguir lo que queremos, las decepciones con la familia, amigos o con la propia pareja, los metomenodo que quieren organizar tu boda como si fuera la suya... Son factores que influyen y consiguen convertir a la más dulce de las novias en una persona histérica y un pelín insoportable no solo para los que la rodean, sino también para ella misma.

¿Y todos esos enfados para qué?

La mayoría de esas cosas que tanto nos preocupan son aquellas que no está en nuestras manos cambiar. ¿Merece la pena ponerles malas caras a nuestra pareja por cosas que no podéis controlar? ¡Por supuesto que no! Por eso es tan importante aprender a gestiona los nervios y el estrés que podáis sentir durante los preparativos, aprender a relativizar y comprender que no todo gira en torno a la boda







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